En España el parque móvil no deja de crecer y ya roza los 34,7 millones de vehículos asegurados, de los cuales la inmensa mayoría son turismos, según los últimos datos oficiales del FIVA (Fichero Informativo de Vehículos Asegurados) gestionado por la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa). Y todos estos turismos están obligados por ley a tener una póliza en vigor. La sanción por tener un coche sin seguro oscila entre los 601 y los 3.005 euros, fijándose por lo general la media en 800 euros si el coche está parado en la vía pública y 1.500 euros si es cazado en circulación.

Las compañías aseguradoras están a la caza de coches a los que asegurar y lo hacen con agresivas ofertas y lanzando nuevos productos que den respuesta a las nuevas necesidades de los conductores.

Seguro a terceros o de responsabilidad civil obligatorio

Es el seguro de coche obligatorio, es decir, el seguro mínimo al que obliga la ley para todos los vehículos y, por tanto, también es el más básico. Sólo cubre los daños ocasionados a terceras personas o a otro vehículo tras sufrir un siniestro en el que tú, como conductor, has sido el culpable. En este caso, los daños que sufra tu coche o el conductor no quedan cubiertos y correrán por tu cuenta. En cambio, sí cubre al resto de ocupantes o pasajeros porque se consideran terceras personas.

¿Cuándo me interesa un seguro a terceros?

La antigüedad del coche es clave en la decisión, además de la situación económica de cada uno. Con la edad media del parque móvil español superando ya los 14 años, los umbrales han cambiado. Si tu coche tiene más de 10 o 12 años, va perdiendo valor de mercado de forma drástica (depreciación). Si sufre un siniestro importante, tiene muchas posibilidades de ser declarado «siniestro total» porque el coste de la reparación no compensará a la aseguradora y tú recibirás una indemnización baja basada en su valor venal. Para estos coches, el terceros básico es la opción más lógica.

Seguro a terceros ampliado o combinado

Si el seguro de responsabilidad civil obligatorio se te queda escaso pero no quieres un seguro a todo riesgo, tienes la opción de personalizar el seguro a terceros añadiendo coberturas que te pueden interesar según tus necesidades. Al seguro a terceros le puedes añadir la cobertura de robo, de lunas, de incendio, de ocupantes, defensa jurídica, asistencia en carretera o, también, de retirada del carnet o de animales cinegéticos.

El seguro de ocupantes

Es una de las coberturas más extendidas y recomendables, ya que cubre los daños del conductor causante de un siniestro (el único desamparado en el terceros básico). Prácticamente la totalidad de los turismos en circulación lo tiene contratado.
Seguro de lunas: Casi el 90% del parque cuenta con él. Es importante especificar al contratar si tu coche lleva cristales especiales, tecnologías de asistencia a la conducción integradas en el parabrisas (sensores ADAS) o techo panorámico para que queden cubiertos en caso de rotura.
También puedes complementar tu póliza con coberturas como el coche de sustitución mientras el tuyo esté en el taller.

Seguro de robo

El seguro de robo es uno de los más demandados y está incluido en la gran mayoría de pólizas combinadas, según datos de Unespa. Es especialmente interesante para conductores que no disponen de garaje y tiene que dejar el coche aparcado en la calle, o cuando es un coche nuevo y quieres estar más tranquilo.

Dependiendo del tipo de robo que se haya producido, la indemnización será distinta. También puede suceder que tu compañía no cubra todos los tipos de robo. Por ejemplo, puede que se haga cargo de la sustracción de tu coche al completo, pero no lo haga si sólo te han robado las llantas. En cualquier caso, si te roban accesorios no de serie, para que la aseguradora se haga cargo, tendrás que haberlos declarado previamente en el contrato de la póliza. Por este motivo, las compañías distinguen entre 3 tipos de robo: el robo total, el parcial y el intento de robo.

Que la compañía cubra o no el robo también dependerá de las circunstancias en las que se produzca, ya que si se ha producido hurto (sin fuerza, por ejemplo, porque te has dejado las llaves puestas o la ventanilla bajada) o el robo se ha producido por parte de personas que tengan algún vínculo con el asegurado, el robo no estaría cubierto.

Tampoco suelen cubrir los objetos personales que tuvieras sueltos dentro del habitáculo (móvil, gafas de sol, ordenador, aunque, algunos sí pueden incluir equipaje o maletas que tuvieras en el maletero). Para este tipo de objetos, a veces hay que recurrir a las coberturas fuera del hogar de tu seguro de la casa. Si quieres evitar sorpresas inesperadas, lo mejor es que revises detenidamente el contrato de la póliza y compruebes las circunstancias que están excluidas.

Artículo extraído de:
coches.net

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