La vuelta al trabajo también significa el regreso de los atascos. En España, el coche privado sigue siendo el medio elegido por el 64% de los trabajadores, según los datos del Observatorio de Movilidad de Arval recogidos por la DGT. Y en una ciudad como Madrid, por ejemplo, recorrer 10 kilómetros en hora punta matinal requirió una media de 34 minutos y 29 segundos durante 2025, de acuerdo con el Traffic Index de TomTom.

En los trayectos urbanos congestionados, la principal ventaja de la moto frente al coche suele estar en el tiempo puerta a puerta

Ante este panorama, cambiar el coche por una moto parece una solución evidente. Consume menos, ocupa menos espacio y normalmente permite aparcar con más facilidad. Sin embargo, no todas las motos gastan poco, el aparcamiento no siempre es gratuito y comprar un segundo vehículo añade costes que pueden tardar años en recuperarse.

Hasta 23 minutos diarios de ahorro

Una de las referencias españolas más concretas es un estudio realizado en enero de 2023 por AMV y We Are Testers. La encuesta reunió a 800 personas de Madrid y Barcelona: 400 usuarios de moto, 200 de coche y 200 de transporte público.

Sus resultados apuntaban a que quienes utilizaban la moto dedicaban un 42% menos de tiempo a desplazarse y ahorraban una media de 23 minutos al día en el trayecto de ida y vuelta al trabajo. En Madrid, la diferencia respecto al coche llegaba a 26 minutos diarios.

Un scooter de 125 cc puede gastar varios litros menos cada 100 kilómetros que un turismo de gasolina
Si se toman como referencia 220 jornadas laborales al año, esos 23 minutos equivalen a unas 84 horas. Es decir, más de diez jornadas laborales de ocho horas recuperadas simplemente cambiando el medio de transporte. En el caso madrileño, el ahorro superaría las 95 horas anuales.

No conviene presentar estas cifras como una garantía para cualquier motorista, ya que proceden de una encuesta promovida por una correduría de seguros y se basan en desplazamientos declarados, no en el seguimiento controlado de cada viaje. Aun así, ofrecen una referencia razonablemente útil.

Ventaja si, pero no siempre

La comparación más reciente realizada por la Federación Europea de Asociaciones de Motociclistas (FEMA) corresponde a 2023. La entidad organizó distintos recorridos en ciudades europeas haciendo coincidir el punto de partida y el destino de coches, motos y otros medios de transporte, siempre respetando las normas de circulación.

Los resultados variaron según el tráfico y las condiciones de cada recorrido. En Bolonia, la moto completó el trayecto en 29 minutos, frente a los 43 del coche; en Estocolmo fueron 27 frente a 40 minutos, y en Irlanda, 26 frente a 45. En Gotemburgo, donde la moto pudo evitar parte de las retenciones y aparcar cerca del destino, la diferencia llegó a ser de 15 frente a 29 minutos.

La prueba también dejó una excepción significativa. En Islandia, con menos tráfico del esperado y sin posibilidad legal de circular entre carriles, el coche tardó 27 minutos y la moto 29. El resultado confirma que no existe un porcentaje de ahorro aplicable a todos los desplazamientos: la ventaja depende principalmente de la congestión, el recorrido elegido y el tiempo necesario para aparcar.

Alrededor de 480€ de ahorro en combustible al año

Para poner una cifra concreta, tomemos como ejemplo un desplazamiento de 15 kilómetros por trayecto. Entre la ida y la vuelta serían 30 kilómetros diarios y unos 6.600 kilómetros al año, calculando 220 jornadas de trabajo.

Con esa distancia, un coche de gasolina que consuma 6,5 l/100 km gastaría alrededor de 781 euros anuales, mientras que un scooter de 125 cc con un consumo de 2,5 l/100 km se quedaría en unos 300 euros. La diferencia sería, por tanto, de aproximadamente 480 euros al año solo en gasolina. Para el cálculo se ha utilizado un precio de 1,82 euros por litro, tomando como referencia el Boletín Petrolero de la Comisión Europea de septiembre de 2026.

Naturalmente, cuanto mayor sea la distancia recorrida, mayor será también el ahorro. Con diez kilómetros por trayecto rondaría los 320 euros anuales, mientras que con veinte kilómetros podría acercarse a 640 euros.

Estas cantidades son orientativas y comparan un scooter pensado para desplazamientos urbanos con un turismo de gasolina. Una motocicleta de gran cilindrada puede consumir tanto como un coche híbrido eficiente, mientras que frente a un eléctrico cargado en casa la diferencia energética sería mucho menor. A estas cifras todavía habría que añadir -o restar- el aparcamiento, el mantenimiento y los demás costes asociados a cada vehículo.

El aparcamiento puede ahorrar tanto como el combustible

En muchos desplazamientos urbanos, el aparcamiento resulta más decisivo que el consumo. Si dejar el coche cuesta solo dos euros por jornada y la moto puede aparcar legalmente sin pagar, la diferencia asciende a 440 euros al año. Sumada al combustible del ejemplo anterior, el ahorro rozaría los 920 euros.

El coste del aparcamiento puede llegar a tener tanto peso en la cuenta anual como el combustible
Esto ayuda a entender por qué distintos estudios ofrecen resultados diferentes. La encuesta de AMV, correduría especializada en seguros de moto, calculaba un ahorro medio de 453 euros al año, incluyendo combustible, seguro, mantenimiento, reparaciones y aparcamiento. Por su parte, el estudio europeo elaborado por Oxford Economics para ACEM estimó un coste anual de 545 euros para ir al trabajo en moto frente a 1.435 euros en coche: una diferencia de 890 euros.

Por tanto, quien aparque gratuitamente en su empresa obtendrá un resultado muy distinto al de alguien que pague todos los días o pierda quince minutos buscando sitio. Además, las tarifas y las normas para estacionar motos cambian de una ciudad a otra.

El coste que suele olvidarse: comprar un segundo coche

El cálculo resulta especialmente favorable cuando el trabajador ya tiene coche y moto. En ese caso puede escoger la moto los días laborables y comparar principalmente combustible, aparcamiento y desgaste.

La situación cambia si hay que comprar una moto exclusivamente para ahorrar. Aunque se utilice menos el coche, seguirán existiendo buena parte de sus costes fijos: seguro, impuesto, depreciación o financiación. Al mismo tiempo, la nueva moto añadirá su propio seguro, mantenimiento, neumáticos, ITV, equipamiento y pérdida de valor.

Por eso existen tres escenarios muy diferentes:

– Si ya se dispone de moto. Normalmente es el caso más favorable: el ahorro de combustible y aparcamiento comienza desde el primer viaje.

– Si se compra una moto y se conserva el coche. El ahorro de tiempo puede ser inmediato, pero el económico debe compensar la compra y los nuevos gastos fijos.

– Si la moto sustituye realmente al coche. Es donde aparece el mayor ahorro, porque, además del uso diario, pueden desaparecer parte o todos los costes fijos del automóvil.

El casco, los guantes, la chaqueta, el calzado adecuado, la ropa impermeable y un sistema antirrobo tampoco deberían tratarse como extras prescindibles. Forman parte del presupuesto y del coste real de utilizar la moto con seguridad durante todo el año.

Entonces, ¿compensa ir al trabajo en moto?

En un recorrido urbano o metropolitano congestionado, de entre 10 y 20 kilómetros por trayecto, realizado en solitario y con aparcamiento complicado, la respuesta suele ser sí. Con las hipótesis empleadas, solamente la gasolina dejaría entre 320 y 640 euros al año en el bolsillo. Si también se evita pagar por estacionar, el ahorro puede crecer considerablemente.
En tiempo, las referencias españolas permiten hablar de alrededor de 84 horas recuperadas al año, aunque el resultado dependerá de cada recorrido. Es probablemente la principal ventaja y la que el usuario percibe desde el primer día.

La conclusión es menos evidente para quien recorra pocos kilómetros, tenga aparcamiento gratuito, comparta coche, utilice un híbrido o eléctrico o necesite comprar una moto que mantendrá como segundo vehículo. En esos casos puede seguir compensando por comodidad y tiempo, pero no necesariamente por dinero.

La mejor respuesta, por tanto, no es que la moto siempre resulte más barata que el coche. Es que, elegida para el trayecto adecuado y comparando todos los costes, puede devolver varias jornadas completas al año y ahorrar varios cientos de euros. Y aunque el tiempo casi siempre se nota, el dinero exige hacer bien las cuentas.

Artículo extraído de:
motos.net

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